Desarrollo del conocimiento de enfermería, en busca del cuidado profesional. Relación con la teoría critica

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

Desarrollo del conocimiento de enfermería, en busca del cuidado profesional. Relación con la teoría critica

 

Development of nursing knowledge, in search of professional care. Relationship with critical theory

 

 

José Rolando Sánchez Rodríguez I , Cecilia Aguayo Cuevas, Luz Galdames Cabrera II

I Universidad Arturo Prat. Sede Victoria. Chile.
II Universidad Andrés Bello. Sede Santiago de Chile. Chile.

 

 


RESUMEN

Introducción: El presente artículo surge por la necesidad de reflexionar sobre el desarrollo del conocimiento de enfermería, en busca del cuidado profesional y como éste se relaciona con la teoría crítica, exponiendo evidencias respecto al pensamiento crítico y la práctica reflexiva de profesionales de enfermería.
Objetivo: identificar orígenes de la teoría crítica y su relación con el conocimiento de la práctica profesional de enfermería, para el cuidado reflexivo y emancipador.
Métodos : Se realizó revisión temática descriptiva, integrativa y sistémica, de artículos originales y de revisión, de fuentes correspondientes a años 2012-2017, en SciELO, PubMed, CINHAL; Lilacs, Scientific Electronic Library on Line, Dialnet y elsevier. Se encontraron 36 artículos que cumplían criterios de búsqueda, relacionándolos en 4 ejes teóricos. Además se consultó con especialistas para ampliar la temática.
Conclusiones: el conocimiento del profesional de enfermería tiene estrecha relación con la teoría crítica, explicando aquellos elementos que hacen posible entender la enfermería sociocrítica, en busca del paradigma emancipador del cuidado, donde la práctica reflexiva y el pensamiento crítico son necesarios. La teoría crítica ofrece fundamentos filosóficos para que disciplinas sociales y humanas como enfermería, puedan utilizarla y aplicarla en distintos ámbitos de desempeño disciplinar. El cuidado con abordaje de razonamiento crítico, científico y holístico consiste en una forma de ser y estar con otros. Este proceso implica actividades desarrolladas por enfermería para y con el ser de la persona, a través de la palabra, de su esencia y la relación intersubjetiva, generando para enfermería espacios de emancipación y liberación.

Palabras clave: teoría de enfermería; filosofía en enfermería; cuidados de enfermería.


ABSTRACT

Introduction: The present article arises from the need to reflect on the development of nursing knowledge, seeking professional care and how it relates to critical theory, exposing evidence regarding critical thinking and reflective practice of nursing professionals.
Objective: to identify the origins of critical theory and its relation to the knowledge of professional nursing practice, for reflective and emancipatory care.
Methods: A thematic, descriptive, integrative and systemic review of original articles and review was performed, from sources corresponding to years 2012-2017, in SciELO, PubMed, CINHAL; Lilacs, Scientific Electronic Library on Line, Dialnet and elsevier. We found 36 articles that fulfilled search criteria, relating them in 4 theoretical axes. In addition, specialists were consulted to broaden the subject.
Conclusions: the nursing professional's knowledge is closely related to critical theory, explaining those elements that make it possible to understand sociocritical nursing, in search of the emancipatory paradigm of care, where reflexive practice and critical thinking are necessary. Critical theory offers philosophical foundations so that social and human disciplines such as nursing can use it and apply it in different areas of disciplinary performance. Care with a critical, scientific and holistic approach to reasoning is a way of being and being with others. This process involves activities developed by nursing for and with the being of the person, through the word, its essence and the intersubjective relationship, generating for nursing spaces of emancipation and liberation.

Keywords: nursing theory; Philosophy in nursing; Nursing care.


 

 

INTRODUCCIÓN

Enfermería inicialmente ha tenido una visión biomédica-positivista, a lo largo de la historia, junto con el desarrollo profesional, ha ido complementando, aspectos holísticos del cuidado del ser humano, como ente social, influenciado este << cuidado>> con los aportes de las ciencias sociales de corte constructivista. Para realizar esta transición, la disciplina de enfermería ha recibido influencias de diversas corrientes epistemológicas que le han aportado una mirada más compleja para enfrentar los desafíos en salud, un claro ejemplo lo constituye la teoría crítica.1

Esta teoría, fue elaborada por un conjunto de profesores del Instituto para la Investigación Social, creado en la década de los años 20, en la Universidad de Frankfurt en Alemania. Por su lugar de origen también se le conoce como Escuela de Frankfurt.2 Dicha escuela, en aquella época tuvo que reflexionar sobre la construcción de una sociedad desconocida hasta entonces, influenciada por las teorías marxistas, la fenomenología y el psicoanálisis. Algunos de sus pensadores más ilustres fueron Horkheimer y Adorno, así como Habermas, Wellmer, Offe, Negt y Schmidt. La defensa de pensamiento crítico y el paradigma sociocrítico pueden considerarse el sello de identidad de la Escuela de Frankfurt, que promocionó una evolución que permitiría el abandono del tradicionalismo y reduccionismo dominante por parte del positivismo. 1

La teoría crítica establece una visión dialéctica de salud;1 enfermería con su rol prioritario << el cuidado>> remite necesariamente a la existencia humana, la cual es condición primitiva y surge de lo profundo de cada ser, para seguir conservando la vida en un conjunto de actos conscientes para el individuo, pero también es una labor de los profesionales de enfermería en el estar ahí, con la conciencia, la voluntad, el conocimiento de sí mismo y como cuidador de ese otro ser en el mundo en una relación de alteridad.

Enfermería, se considerada una disciplina de naturaleza dialéctica, implica que una vez conferida la gama de teorías y modelos que explican gráficamente cómo validar los hechos del mundo empírico de enfermería, se requiere necesariamente del desarrollo teórico que, junto con el desarrollo de la ciencia de enfermería, generarán el conocimiento disciplinar necesario para garantizar la autonomía de la práctica clínica,1 logrando la génisis del quehacer del cuidado, este conocimiento debe ser puesto en práctica para lograr un mejor aprendizaje a partir de la retroalimentación, concibiendo una praxis plausible y efectiva. 3

La práctica reflexiva de enfermería, implica el desarrollo de un pensamiento crítico, algo que constituye un tema prioritario en las líneas de investigación de la profesión a nivel nacional e internacional.4 Es decir, implica que para lograr una real naturaleza dialéctica de la disciplina y su materialización de cuidado, se requiere que los profesionales de enfermería rompan con la docilidad identitaria de la disciplina,5 dejen atrás el ejercicio profesional intramuro técnico,6 sumiso, invisible, fragmentario y patocéntrico,3 logrando así en la actualidad, el interés emancipatorio de las ciencias de enfermería.6

Habermas postula que una teoría sociocrítica, que se base en la reflexión crítica y autorreflexión,1 le permite aumentar el conocimiento a las personas que la usen y este conocimiento otorga las herramientas necesarias para enfrentar los poderes hegemónicos y por lo tanto lograr la emancipación.2 El objetivo del presente análisis esta dirigidos a identificar orígenes de la teoría crítica y su relación con el conocimiento de la práctica profesional de enfermería, para el cuidado reflexivo y emancipador.

 

MÉTODOS

Revisión bibliográfica integrativa, sistémica, donde se analizó el contenido de documentos, con análisis crítico de la literatura consultada, que incluyó libros de texto y monografías, además de selección de paper, siguiendo los siguientes criterios de inclusión: artículos originales y de revisión publicados en castellano, portugués e inglés, publicados en los últimos 5 años, de enero de 2012 hasta mayo de 2017.

Para esta revisión se usaron artículos que en su estructura consideraron como palabras claves y descriptores de las ciencias de la salud, cinco ejes teóricos: epistemología, teoría critica, paradigma emancipador de enfermería , pensamiento crítico en enfermería y enfermería como disciplina; los cuales fueron extraídos y revisados de bases de datos como SciELO, PubMed, CINHAL; Lilacs, Scientific Electronic Library on Line, Dialnet y Elsevier, las cuales fueron elegidas, porque cuentan con los recursos más completos de investigaciones relacionadas con la temática y el área de estudio.

Los criterios de exclusión para la exploración de los paper fueron: artículos que sólo se accedió a resúmenes y revisiones bibliográficas y tesis de carreras de pre y postgrado. En total se analizaron 36 artículos de investigación, (Fig.) por cumplir con los criterios de búsqueda y constructos principales, en base a la revisión de metodología, resultados y conclusiones de cada paper.

Se siguió los principios de análisis de contenido, incluyendo la identificación de significados que se señalaban de forma más repetitiva, la consistencia, explicaciones y relaciones de éstos, a través de todos los estudios incluidos en esta revisión. Además se consultaron especialistas en el área para ampliar la temática, los cuales cumplieron las siguientes características en su elección: años de experiencias en investigación, con grado de doctor en enfermería, experto en área disciplinar de enfermería y con publicaciones relacionadas con la reflexión sobre los fenómenos de la práctica del cuidado y filosofía en enfermería.

 

DESARROLLO

En la evolución del conocimiento de enfermería se reconocen dos paradigmas: el empirista y el interpretativo. Ellos representan visiones del desarrollo del conocimiento y de la realidad opuesta. El empirismo se basa en supuestos de que lo que se conoce se puede verificar por los sentidos. La suposición ontológica del empirismo es que hay una realidad que está afuera en algún lugar y que se puede validar por los sentidos. En este paradigma el conocimiento se desarrolla por la observación del mundo natural, para verificar y justificar las teorías que describen, predicen y prescriben el accionar de enfermería.7 En enfermería este paradigma es útil, porque facilita que se compruebe y valide la relación de las teorías y si esto resulta válido, estas se pueden usar para explicar, predecir y prescribir principios que son esenciales e importantes para la práctica clínica.

Esta revisión sistemática lleva a reflexionar, que siendo este un paradigma tradicional, que ha mostrado su utilidad en la profesión, para otorgar un cuidado reflexivo y con razonamiento critico; pareciera que los profesionales de enfermería, no profundizaran en su uso y aplicación permanente. En este paradigma los profesionales de enfermería, ven, analizan y comprenden el comportamiento de un fenómeno, que se explica por el comportamiento de otro(s); que lo precede tanto en el tiempo como en el espacio. Sin embargo la mayoría de los modelos de enfermería; los más tradicionales han sido validados por el paradigma empirista, siendo estos modelos los componentes nucleares que sustentan y articulan la gestión del cuidado. Pareciera común encontrar espacios del área clínica asistencial y/o comunitaria, donde dichos modelos no son aplicados en la praxis reflexiva y cotidiana por profesionales de enfermería y de ser materializados, no son registrados en sus notas de enfermería.

En este mundo globalizado, a escala mundial, es creciente la comunicación e interdependencia entre las distintas disciplinas y profesiones, uniendo sus avances científicos y tecnológicos en las sociedades de conocimiento y culturas del saber, donde es pertinente rectificar, trasformar y transmutar el accionar profesional de enfermería en base a sustentos teóricos, epistémicos y ontológicos; que guíen cada actividad de cuidado que se ofrece a un paciente o cliente con demandas hoy día más exigentes, en relación a su derecho a salud. Además se cimentarían las bases para enmendar la supuesta imagen de invisibilidad de la profesión de enfermería en algunos servicios de atención, pero sobre todo con el uso del paradigma empirista, se logra una constante reflexión crítica por medio del uso de los modelos de enfermería, en relación a: cómo, cuándo, dónde y quien brinda ese cuidado seguro, crítico, reflexivo y pertinente.

Por otro lado, está el paradigma interpretativo donde se puede afirmar que este evolucionó en la disciplina de enfermería, debido a que muchas enfermeras se formaron en disciplinas como filosofía, sociología y antropología y por esta razón vieron el mundo desde otros puntos de vista y perspectivas. Este paradigma se caracteriza por supuestos ontológicos, de que la realidad es compleja, holística y dependiente del contexto.5

Para los autores de esta revisión sistemática, las afirmaciones anteriores sobre este paradigma, han ido en evolución ascendente, debido a que evidentemente la profesión de enfermería lo ha usado en su filosofía de cuidados, al someter su práctica profesional a un proceso de indagación, de reflexión profunda, de realidades múltiples, de encuentro con los otros, en busca de re-construir la acción de cuidar desde una perspectiva de cambio. Este cuidado es impulsado desde la formación curricular, en la forma de enseñar a valorar, atender y cuidar un paciente y se cristaliza éste cuidado, en los diferentes contextos de la praxis de enfermería, gestionado y brindando un cuidado transpersonal (Jean Watson8) y un cuidado con presencia verdadera, como lo atribuye la teoría del desarrollo humano de (Rose Marie Rizzo Parse).9

Los profesionales de enfermería mediante el paradigma interpretativo, existen en todo momento con sus pacientes, usando el razonamiento crítico, aprecian y perciben su angustia, dolor e incomprensión a términos médicos, en otros mementos distinguen la alegría o satisfacción por logros cumplidos en sus tratamientos de enfermería y médicos, incluso muchos profesionales del área médica tienen grandes dificultades para comunicarse con sus clientes y familiares de una manera clara y accesible. Con frecuencia hacen uso de una terminología totalmente desconocida, que favorece una interpretación o representación de la enfermedad según sean sus recursos individuales. Entonces, el discurso de estos profesionales se convierte en palabras vacías, sin significado. Por eso, es necesario el diálogo, ya que a través de éste surge la palabra verdadera que implica acción y reflexión en la que las personas logren estar en comunión.

Es justamente la profesión de enfermería una de las principales disciplinas en aplicar y entender la importancia de la comunicación verbal y extra verbal, que sugiere un posicionamiento distinto con respecto a la realidad, de aquellas significaciones ocultas en los pacientes, donde se trata de adoptar una actitud distinta y de empatía profunda con el individuo, valiéndose de la hermenéutica como herramienta práctica para el logros de objetivos de la praxis profesional de enfermería, para dar cuenta de las distintas interpretaciones que contienen los problemas de enfermería, inmersos en las personas involucradas en el cuidado otorgado. Esta situación cuestiona el reducir la intervención profesional a lenguajes empíricos, observables y formales que minimizan la actividad interpretante.

La filosofía del cuidado en enfermería, puede orientarse a una visión mecanicista reduccionista que refleja reactividad, prioriza el conocimiento o su estructura, o bien centrarse en el ser y su experiencia para buscar comprender su significado, interpretación, preocupación y situaciones que vive. La libertad entendida como elección y responsabilidad se concibe como un proceso de tensión que genera desarrollo en la profesión.9

La articulación del cuidado de enfermería debe hacerse por medio de los metaparadigmas de enfermería, que surgen con base en la búsqueda de aspectos comunes en la práctica, de los cuales se han identificado cuatro constructos:la persona, la salud, la sociedad/ambiente o contexto y el cuidado. 10

La esencia del cuidado de enfermería es la protección de una vida humana, que es el centro de la reflexión, el objeto del conocimiento, del saber y del quehacer en enfermería. El cuidado de la vida sucede en el contexto del proceso vital humano que es dinámico, que ocurre entre dos polaridades: la vida y la muerte, donde está inmerso el proceso salud-enfermedad. Esta visión dialéctica de la disciplina, se contrapone al concepto de salud que aparece desde la existencia del ser humano hasta mediados del siglo XX, donde salud se define como ausencia de signos y síntomas de enfermedad.5

La salud es una vida con bienestar continúo y la enfermedad una vida con limitaciones en el bienestar, físico, mental y espiritual, donde en ambas aseveraciones la conciencia del ser humano es fundamental para mantener este equilibrio. Dentro de los autores filósofos, de los cuales enfermería ha tomado algunos de sus postulados esta Husserl, que señala como propiedad fundamental de la conciencia, o como esencia de la conciencia a la intencionalidad, en la cual enfermería trabaja este elemento en su campo de acción, la intencionalidad hacia el ser humano y el cuidado humanizado.

Husserl propone en su método, la descripción de la esencia , muy usado por la enfermería, mediante su pensamiento crítico y holístico. Para enfermería la reflexión holística, es una aclaración gradual, que progresa por etapas, por la intuición intelectual de la esencia. Este método revela la vida cotidiana del mundo del ser, donde la experiencia vivida se convierte en el centro del análisis. En este caso, la experiencia es la única manera en que los sujetos concretos experimentan su mundo.11

De estas aseveraciones enfermería tiene su propio cuerpo de conocimientos; pareciera que la experiencia y vivencia del profesional de enfermería, va más allá de las habilidades técnicas y de discernimiento que se establecen en la relación estable, segura y auténtica entre profesional de enfermería-paciente, en el cual enfermería es la garante de conducir este cuidado como una herramienta de gestión, siempre bajo el alero de un razonamiento crítico y científico de su accionar. La mirada de enfermería, puede ser más que las indicaciones, diagnóstico y pronóstico médico, debido a que: este profesional es muy paciente y minucioso en su escuchar; busca entendimientos; confronta hallazgos, establece relaciones influida por el fuerte compromiso para el cambio, en busca de determinar acciones de enfermería eficaces para la recuperación de los pacientes; con el fin de preservar su salud, mediante acciones de cuidados holísticos.

En este sentido, Michel Foucault, agrega que la fenomenología subraya la importancia de la historia de las experiencias, donde el saber es el único espacio de libertad del ser. Basado en esto, Martinsen reflexiona acerca del efecto que tienen diversos fenómenos en enfermería y se cuestiona: ¿qué estructuras o características disciplinarias deben encontrarse en nuestra práctica actual y en su disposición espacial?; ¿qué significará pensar de un modo diferente al de las personas de nuestra época?; es aquí donde se encuentra una enfermería crítica.12 En este sentido, ¿qué significa hoy día una práctica crítica de enfermería en relación con los servicios de salud y la investigación?2

En los artículos revisados, cada una de estas preguntas; sus respuestas tienen un significado poco claro, siendo cada respuestas preponderante en la profesión de enfermería, la cual se encuentra inmensa en un mundo de desigualdades, de inequidades y de injusticas sociales, donde enfermería esta llamada a ser parte de estas problemáticas sociales, mediante la investigación, la docencia, la trasferencia tecnológica y lo más importante tener en la profesión visión crítica de un mundo de reacción de estímulos del medio externo; de interacción recíproca del individuo y de la sociedad y de un mundo de acción simultánea que interviene en el proceso salud enfermedad.

La epistemología del cuidado de enfermería incorpora implícitamente dos conceptos esenciales para aplicar en enfermería la acción de cuidado en relación a la teoría crítica. Estos son: autonomía y responsabilidad, los cuales funcionan de forma interdependiente. El concepto de autonomía hace referencia al principio que guía a una persona cuando habla y actúa en su rol; sin coerciones o barreras externas o internas.13

En este sentido cabe reconocer que existen profesiones con menor y mayor poder; como ingeniería, abogacía, medicina y economía entre otras. La profesión de enfermería ha percibido y observado, como las élites de poder le otorgan autonomía, monopolio y otras prerrogativas especiales, a pesar de que su pretendida superioridad en conocimiento y espíritu de servicio no corresponde, o correspondería sólo en parte, a la realidad objetiva. Los profesionales de enfermería, son quienes mediante un cuidado razonado, crítico, pertinente y holístico otorgan autonomía y emancipación en el quehacer de nuestra profesión.

El principio de responsabilidad se refiere a la implicación y el compromiso de las personas para crear contextos comunicativos donde cada uno puede expresarse con autonomía.13 Estos principios permiten una relación profesional-usuario-institución de mayor horizontalidad y crecimiento recíproco, otorgando la oportunidad de exponer y reducir los errores de comunicación, generando prácticas de cuidado más equitativas y emancipadoras.

Cada profesional de enfermería, trabaja con el individuo familia y comunidad, donde se requiere hacer un profundo vínculo de lo teórico con lo práctico, mediante el razonamiento critico de cada una de las acciones de cuidado, para vivenciar en los pacientes sus experiencias de vida, sus experiencias de sufrir el dolor, la enfermedad y la secuela, en ocasiones se atiende al individuo en su yo más profundo como lo es el espíritu, el cual no se puede aislar y medir, porque no es energía de la que procede la materia, es imposible comprobar el momento preciso en el que comienza una vida humana y como esta se presenta durante sus etapas del ciclo vital. Frente a esta duda, lo ético es evitar hacerle daño desde el momento mismo de la concepción o fertilización, por lo tanto debe considerarse como la vida de un ser humano que es una unidad de espíritu y materia poseedor de individualidad y de identidad exclusiva e irrepetible; es por eso que tiene una dignidad y valor intrínseco tan grande que hace que sea un fin en sí mismo, como dice Kant, y no debe ser permitido tratarlo como medio, manipularlo o discriminarlo y menos atentar contra su integridad, ni aún frente a casos de posibles o reales malformaciones y limitaciones físicas o mentales.13

En esta revisión sistemática se encontró que la profesión está preocupada de transformar el cuidado en base al razonamiento crítico, con actividades que fomenten, estimulen y concentren una reflexión significativa, que facilite una práctica de cuidado holística, dialéctica y emancipatoria en un contexto social determinado; proporcionando metodología, técnicas e instrumentos apropiados para la acción de preservar la salud de los pacientes que cuida. En palabras ricoeurianas existe un círculo hermenéutico que permite la mediación y articulación entre los métodos y las interpretaciones de problema epistemológicos de la profesión para articular un cuidado, donde la práctica es teoría en acción.

La dialéctica apela a prestar atención a nuevas formas de enfermar y por ende de cuidar, donde el rol de enfermería es preponderante; en relación a establecer políticas y estrategias de afrontamientos a las causas que modifican la esperanza de vida y también a las causas de muerte, debido a los aspectos socioculturales que están involucrados.2 En este contexto, la teoría crítica le permite a enfermería considerar los aspectos del contexto socio-cultural para el otorgamiento de cuidados, lo que se traduce en poder identificar las desigualdades sociales relacionadas con la salud y transformar estas situaciones a partir de la aplicación innovadora del conocimiento para afrontar los actuales desafíos de salud, lo cual se refleja en una mayor equidad.1

Muchas veces, la experiencia de trabajo de los profesionales de enfermería los coloca como testigos de una sociedad alienada y deshumanizada.6 Al respecto, la teoría crítica ofrece una estructura conceptual, mediante la cual se busca establecer una distinción clara entre los supuestos falsos (de origen social) y las desventajas reales. Enfermería, por intermedio de la teoría crítica, puede trabajar en la solución efectiva para modificar las disparidades,13 haciendo posible el diálogo de la ciencia en lo cotidiano y logrando una mayor participación de las personas en el cuidado de su salud.6 Por esta razón, Martinsen plantea que debemos cuestionar la naturaleza de enfermería, su contenido y estructura interna, sus orígenes históricos y la génesis de la profesión.1 Al adoptar una postura crítica, el profesional de enfermería puede ver su tarea y profesión en el seno de un contexto histórico y social, donde su interés auténtico tenga una intención crítica y de transformación real.

En opinión sobre estos autores, se requiere de forma urgente posturas sociocríticas referente a cada una de estas aseveraciones en la profesión, pudiendo ser líneas de investigaciones en la comunidad científica de enfermería, donde un análisis crítico de cada uno de estos elementos, emergerían posturas como profesión de servicio y cuidado, que pudieran transformarse en políticas públicas de salud. Justamente en el contexto social chileno actual, pareciera que se avecinan formas de articular el cuidado con enfoque multicultural, por la gran afluencias de poblaciones migrantes, donde se requiere un llamado urgente y una visión de la profesión, para la entrega de un cuidado oportuno y justo en una población que cada día se incrementa más, con barreras culturales y de lengua.

En nuestros mejor entendimiento, se reflexiona que como profesión inmensa en un mundo global, hoy día se está cimentando un discurso gubernamental que acentúa la equidad por sobre la igualdad. Los profesionales de enfermería deberían salvaguardar y patrocinar la igualdad de derechos y oportunidades, elementos que no pueden ser desplazados del quehacer profesional, se potencian acciones correctivas sobre prestaciones de salud que impactan en indicadores salubristas y políticos, por lo que se requiere como profesión, que se sitúe en el momento histórico determinado, que sea capaz de analizar el impacto de las condiciones de salud de los pacientes, debido a las acciones de cuidado y por tanto asumir el rol preponderante como profesión y disciplina.

Nadie puede liberar las responsabilidades morales-éticas que hoy tiene cada profesional de enfermería, frente a la acción de cuidado que se despliega con conocimiento científico y razonamiento crítico. La ciencia de enfermería, gestada por resultados de investigaciones, no admite la liberación de obligaciones; como no elegir un cuidado emancipatorio, que sea lo suficientemente protector de las condiciones de salud y estilos de vida de pacientes atendidos en nuestra práctica cotidiana, porque los dioses son múltiples y los valores contradictorios.

El proceso de cuidar se centra en las interrelaciones2 humano-humano, con una serie de conocimientos muy bien diferenciados, valores, dedicación, relación moral e interpersonal con el sujeto de cuidado. Merleau-Ponty: apunta a que el cuerpo humano, como actitud natural, está situado en el mundo; Martisen lo ajusta a enfermería como esa relación que se tiene como profesionales de esta disciplina con el cuerpo, a través de acciones, actitudes, palabras, tono de voz y gestos.1

En esta interrelación humano-humano, la ética en general y la ética discursiva en particular afrontan solidaria y universalmente el desarrollo científico-técnico, sin caer en una visión cientificista para asegurar que la visión humanista predomine en la intersubjetividad humana con los pacientes, las familias y otros grupos sociales. Dichas relaciones se hacen evidentes en el razonamiento ético y en la actuación de la enfermera con respeto a la diversidad, la libertad, la pluralidad, la igualdad y la fraternidad, para contribuir al fortalecimiento de la propia conciencia.

Los valores de los profesionales de enfermería, identifican aspectos significativos que se relacionan con lo que se cree y con las formas como se actúa, con la verdad, con el significado de la vida, la belleza, la felicidad, la perfección, y otras convicciones de la persona. Cada persona, grupo humano o sociedad tiene su propio sentido y significado de los valores que representan su estructura conceptual y mental, lo que considera ser bueno o verdadero, y sobre el cual, construye su sistema de valores y establece cuáles son fundamentales o superiores para guiar sus juicios de valores, que lo hacen interpretar inconscientemente, la formas de "ser-ahí".1

Lo anterior permitirá a enfermería aportar con respuestas concretas para acercarse a las diversas realidades,1 en primer lugar, a partir de una visión global y dialéctica al realizar una práctica social e intelectual comprometida en una lucha ideológica, buscando identificar y reducir las desigualdades sociales relacionadas con la salud; en segundo lugar, mediante una visión democrática del conocimiento, lo que se refiere a la comprensión de significados y elaboración conjunta usuario-profesional de conocimientos emancipatorios y liberadores,2 con la finalidad de aplicarlos a situaciones cotidianas que generen mayor calidad de los cuidados otorgados y con ello mejorar la calidad de vida de las personas; 5 y finalmente, al construir una investigación desde la realidad situacional, social, que forma parte de la experiencia cotidiana, 5 se busca modificar posibles prácticas de desigualdad, dentro del sistema de atención de salud.

En el actual contexto político, ideológico y social, el profesional de enfermería debe tener habilidades de razonamiento crítico, para resolver situaciones cotidianas y de emergencia, saber enfrentar crisis y tener prevista la asignación de recursos humanos en casos de contingencias, desde desastres naturales y epidemias, hasta conflictos armados que requieran respuesta a gran escala.14

Por lo anterior, se requiere que quienes ejercen esta profesión, le den el sentido de disciplina que actualmente se le reconoce, a través de la aproximación a los fenómenos de interés de enfermería, sobre los cuales existe construcción teórica abordada desde diferentes perspectivas de acuerdo al modelo propuesto por cada teorista, con el propósito de generar, utilizar y difundir el cono­cimiento que guía la práctica, la investigación y la docencia, y que finalmente, demuestran la evidencia de un sentido pragmático del ser, el saber y quehacer de Enfermería. La estructura central del desarrollo teórico en esta disciplina le ha entregado una iden­tidad, que se construye a partir de experiencias de una práctica reflexiva y defensora de su rol protagónico como cuidador/a.14

Los profesionales de enfermería coexisten como mediadores entre el debate epistemológico-metodológico y el ético político, al trabajar con personas grupos e instituciones donde se cruzan permanentemente intereses, valores y opciones. Las prácticas profesionales de enfermería, si bien contienen este debate, se requieren de forma urgente, discutir científicamente la importancia y aplicabilidad de la teoría crítica, espacio que sirve como vehículo de acción de cuidar razonado que proteger al individuo en su acción de cuidados. Como se recomienda, dejar de asumir de acuerdo a las coyunturas tecnológicas, administrativas, académicas y políticas vigentes, se requiere una mirada global, crítica y epistémica desde la experiencia como profesionales de enfermería.

La teoría crítica reconoce las consecuencias deshumanizantes del desarrollo tecnológico en salud, evidenciadas por la teoría sustantiva. Para ello, el problema central no está relacionado con los avances tecnológicos per se, sino con su control según los valores e intereses de los grupos sociales dominantes. Así, la democratización del proceso de decisión sobre creación, desarrollo y producción de tecnología está en la base de la construcción de un modelo alternativo de sociedad, donde las profesiones como enfermería sean garantes de proteger al paciente de los efectos y consecuencias del avance tecnológico global; fundamentalmente humanístico, donde surgen las limitaciones que la vertiente hegemónica actual, biomédica-tecnológica, nos presenta a la hora de abordar temas de cuidado e investigación cuyo eje central es la persona y no la enfermedad y mucho menos la acción tecnológica, la cual está fuertemente condicionada por las circunstancias históricas, educacionales, institucionales y sociales de la disciplina y de cada uno de los profesionales, así como por las circunstancias de las personas a las que cuidan.15,16 Es frecuente observar en los servicios de salud, a profesionales que aún mantienen un comportamiento de distanciamiento, con límites al diálogo y a la reflexión crítica y a la pérdida de la relación de cuidado como el centro de la atención a la salud. 17

Así, el profesional de enfermería debiera sustentar su cuidado en tres visiones del mundo: la particular determinística, contiene la visión mecanicista, de persistencia, de totalidad; concibe el individuo como ser biopsicosocial y espiritual, fraccionado en sus componentes físicos, biológicos, sociales y espirituales. De interacción recíproca, resume los elementos a partir de las visiones de organicismo, simultaneidad, totalidad, cambio, persistencia iterativa e integrativa, el individuo es considerado un ser holístico, las partes como un todo, una entidad integrada, organizada y no reducible. De acción simultánea, tiene en cuenta los elementos del organicismo, la simultaneidad, el cambio y la visión del mundo unitaria transformativa. El ser humano es considerado como un ser unitario, holístico, auto-organizado; es más que y diferente de la suma de partes.18

El análisis de esta revisión bibliográfica, admite la posibilidad de seguir investigando el contexto, de cómo se puede cimentar un puente que permita la combinación entre lo que conceptualizamos acerca del ser de enfermería y el quehacer de los profesionales en el contexto de la sociedad actual, que exige razonamiento crítico de cada una de las acciones de cuidados.

En cuanto a las limitaciones que existieron en esta revisión sistemática, cabe mencionar que sólo incluyó artículos originales publicados, por lo que podría haber un sesgo de publicación. No obstante los resultados son parcialmente coincidentes con los de otros informes realizados en temas similares. Aunque las bases de datos consultadas albergan un volumen importante de artículos en ciencias de la salud, probablemente exista información científica publicada sobre el tema en informes y documentos (literatura gris) o en bases de datos de congresos y simposios que no fueron incluidas al no tener acceso a dichas fuentes de información. Se suma como otra restricción, el no poseer acceso a resúmenes completos de los papers, 9 artículos escritos en idioma chino y 7 en japonés. Además otra limitación, es la relacionada con las bases de datos de más fácil acceso, como Medline, la que se encuentran sesgadas hacia las publicaciones anglosajonas.

 

CONCLUSIONES

Contrastando las vivencias citadas por los investigadores sobre teoría crítica y el desarrollo del conocimiento de enfermería, en busca del cuidado profesional, se requiere de forma precisa un vínculo indisoluble, frente al discurso teórico, crítico y emancipador para el cuidados concedidos a los usuarios, buscando enmendar el supuesto distanciamiento entre lo teórico y lo práctico, desde la mirada no sólo de quien recibe el cuidado, sino del profesional de enfermería, de cómo este se presenta en su acción de cuidado, con elementos conceptuales que fundamentan y conceptúen su accionar profesional.

La teoría crítica ofrece los fundamentos filosóficos para que las disciplinas sociales y humanas, como enfermería, puedan utilizarlos y aplicarlos en los distintos ámbitos de desempeño, constituyéndose en una oportunidad para analizar contextualmente desde la crítica constructiva, los fenómenos de interés y realizar acciones encaminadas a la transformación y al crecimiento disciplinar.

La teoría crítica, favorece el desarrollo del conocimiento de la práctica e investigación en enfermería como un modo de atender el interés emancipador de la enfermería que implica la colaboración y mutuo entendimiento enfermera cliente sobre el proceso del cuidado de su salud. La deliberación crítica permite repensar esta práctica, no solo como un trabajo de solución de problemas, sino además, como praxis en la cual las enfermera/os están involucradas en interacciones y coherencia de acciones interpersonales y particulares.


El cuidado con un abordaje de razonamiento crítico, científico y holístico, consiste en una forma de ser y estar con otros, posee características existenciales y contextuales (modo de ser) y (estar con), de tal forma que este se visualiza en dos dimensiones: la fenomenológica y la holística; permitiéndole a enfermería innovar en la aplicación del conocimiento con la finalidad de afrontar los actuales desafíos de salud, como respuesta a lo que significa hoy día una práctica crítica de enfermería en relación con los servicios de salud y la investigación.

El proceso de cuidar implica actividades desarrolladas por enfermería para y con el ser de la persona, con base en el conocimiento, la habilidad, la intuición, el pensamiento crítico, la creatividad, y el liderazgo, las cuales son premisas de culturas de cuidar, para promover, mantener y recuperar la dignidad y totalidad del ser, a través de la palabra y la relación intersubjetiva, donde se exploran las vivencias de salud o de enfermedad, generando para enfermería espacios de emancipación y liberación, tanto dentro de la disciplina, como dirigido a las personas con las que interactúa, al examinar las relaciones de poder y las estructuras sociales que producen las desigualdades entre los usuarios del sistema de salud, y proponer nuevas formas de relación más equitativas. Para legitimar estas nuevas formas de conciencia propuestas por la teoría crítica, enfermería debe otorgar una mayor importancia a la adquisición de competencias de pensamiento crítico y el cuestionamiento a las relaciones de poder y de género.

El ser enfermera(o) se exterioriza en las vivencias del "cuidar de", que significa hacer por la persona aquello para lo que no está en condiciones de hacer para sí misma, para asumir sus propios caminos, crecer, madurar y encontrarse consigo misma(o), tal actitud implica un ser auténtico como enfermera(o), que se devela en el cuidar de otros, donde el profesional de enfermería ejecuta acciones que hacen posible las mejoras en la calidad de los cuidados otorgados, que transforman los estereotipos, los procedimientos establecidos, que refuerzan la igualdad y oportunidad de los cuidados.

 

Conflicto de intereses

Los autores de este trabajo declaran no poseer conflictos de intereses con este artículo, ni con la revista donde se envió para estudiar factibilidad de publicación.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 2017-06-21.
Aprobado: 2017-08-26.

 

 

José Rolando Sánchez Rodríguez. Licenciado en Enfermería. Magister en Salud Pública. Magister en Enfermería. © a Doctor en Enfermería. Prof. Asistente. Universidad Arturo Prat. Sede Victoria. Chile. e-mail: jsancher@udec.cl

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