Las ciencias sociales en la enfermería de Salud Pública en Cuba

REFLEXIÓN Y DEBATE

 

Las ciencias sociales en la enfermería de Salud Pública en Cuba

 

Social sciences in public health nursing in Cuba

 

 

Lic. Nelcy Martínez Trujillo; Lic. Zoe Díaz Bernal; Lic. Marianela Chao Flores; Lic. Yoana Martínez Boloña

Escuela Nacional de Salud Pública. La Habana, Cuba.

 

 


RESUMEN

El enfoque salubrista en enfermería implica que la práctica de estos profesionales contribuya con los esfuerzos organizados de las comunidades para alcanzar sus metas de salud. En Cuba, si bien esta área de desarrollo de la profesión ha logrado resultados evidentes, aun existen reservas de mejora. La aplicación práctica de campos del saber tales como la filosofía, la sociología y la antropología son algunas de ellas. El presente estudio tiene como objetivo analizar las contribuciones que la aplicación de estas disciplinas harían a la consolidación de este enfoque en la práctica de la enfermería salubrista en el país.

Palabras clave: enfermería de salud pública; filosofía, antropología; sociología; Cuba.


ABSTRACT

The public health approach to nursing implies that nurses will make a contribution to the efforts planned by communities to reach their health goals. Though obvious progress has been made in this area of the development of nursing in Cuba, some improvement is still possible. Practical application of fields of knowledge such as philosophy, sociology and anthropology is one of the areas requiring improvement. The present study is aimed at analyzing the contribution that application of these disciplines would make to the consolidation of such an approach to public health nursing in the country.

Keywords: public health nursing, philosophy, anthropology, sociology, Cuba.


 

INTRODUCCIÓN

La Salud Pública ha sido definida por Terris citado por Rojas, como la ciencia y el arte de prevenir las dolencias y las discapacidades, prolongar la vida, fomentar la salud y la eficiencia física y mental, mediante esfuerzos organizados de la comunidad para sanear el medio ambiente, controlar las enfermedades infecciosas y no infecciosas, así como las lesiones, educar al individuo en los principios de la higiene personal, organizar los servicios para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y para la rehabilitación, así como desarrollar la maquinaria social que le asegure a cada miembro de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud.1

La Salud Pública tiene entre sus funciones la promoción, la prevención, la recuperación y la rehabilitación. Los principios que la caracterizan en Cuba son la orientación profiláctica, el carácter estatal socialista, la integridad y desarrollo planificado; la unidad de la ciencia, la docencia y la práctica; la participación de la población y la colaboración nacional e internacional.2

Entre los profesionales que se integran al alcance de los objetivos de esta ciencia, se encuentran los de enfermería. Las funciones que, desde la perspectiva de la salud pública, desempeña esta profesión han sido objeto de estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En tal sentido, a inicios del año 2000 esta organización identificó algunos puntos débiles. Entre ellos, que si bien son múltiples las acciones que los enfermeros realizan, no siempre las identifican como parte de su contribución a la Salud Pública. También identificó la necesidad de aportarles formación profesional concreta y herramientas que los preparen para el ejercicio interdisciplinario.3

En el contexto nacional han sido múltiples las contribuciones que esta profesión ha hecho a la Salud Pública Cubana.4 Si bien lo alcanzado es meritorio, la enfermería de salud pública requiere diversificar y ampliar sus interpretaciones de la realidad en la que esta inserta su práctica. La primacía que, en el desarrollo de la Salud Pública, han tenido disciplinas tales como la epidemiología, la estadística y la economía ha hecho que en la práctica de los enfermeros salubristas en Cuba quede relegada la aplicación de otras provenientes de las ciencias sociales.

La limitada inclusión de estas últimas en los programas de pregrado es otro de los aspectos que inciden en su limitada integración a la práctica.5

El presente artículo tiene como objetivo analizar el aporte que disciplinas como la filosofía, la sociología y la antropología pueden hacer a la consolidación y actualización de la enfermería de salud pública en Cuba. Se pretende, además, estimular la reflexión sobre este particular y motivar la aplicación de estas disciplinas en las propuestas de intervenciones que, desde esta perspectiva, se realicen.


Las ciencias sociales en la enfermería de salud pública

La Salud Pública tiene la responsabilidad de identificar las condiciones de salud de la población y explicar sus determinantes a fin de implementar propuestas de intervención más eficaces y eficientes. No es solo una disciplina, sino una práctica que incluye la organización de los servicios para individuos y poblaciones, por lo que demanda perfiles de personal que, con un adecuado marco conceptual, dispongan de capacidades en el desarrollo de técnicas y destrezas provenientes de varias disciplinas.6

La enfermería salubrista tiene como principal objetivo contribuir a la salud de las comunidades integrándose a los esfuerzos organizados que estas realizan. Brinda además referentes para el cuidado a nivel poblacional de manera que este trascienda el orden individual que generalmente prima en esta profesión.7 En Cuba, el desarrollo de esta vertiente de la enfermería se ha logrado mayormente a expensas de la realización de tareas vinculadas con los programas nacionales y con la aplicación de los métodos de las disciplinas más tradicionales dentro de la Salud Pública. En la actualidad, es necesario ampliar y diversificar el instrumental analítico y colocar el foco de observación en fenómenos que resultan invisibles o descartados por la imposibilidad de ser rigurosamente abordados.8 Esto supone la integración de disciplinas poco aplicadas por los profesionales de enfermería cubanos tales como la filosofía, la sociología y la antropología. A continuación se analiza el aporte que, de integrarse, cada una haría a la enfermería de Salud Pública en Cuba.


La antropología en la enfermería de salud pública

La antropología es la ciencia dedicada al estudio holístico del ser humano y al análisis de este como hacedor de cultura y como producto de esta. Combina los enfoques de las ciencias naturales y sociales, tiene su base en la cultura y sus ramas o campos de estudio se apoyan en la idea de considerar al ser humano como un ser cultural. Su desarrollo ha sido multilineal. Dependió de distintas tradiciones nacionales, de los aportes de varios autores, de su creciente institucionalización y profesionalización, así como de diferentes escuelas de pensamiento. Se le reconocen cuatro grandes campos de estudio o especialidades: la arqueología, la antropología física o biológica, la lingüística antropológica y, por último, la antropología cultural, también llamada antropología social.9

La antropología sociocultural incluye dentro de sí un campo denominado antropología médica o aplicada a la salud (AAS). Esta estudia los diferentes sistemas de creencias, actitudes y prácticas del ser humano, expresadas en la forma de entender y vivir su salud; así como de hacer la prestación y la gestión de salud. Es un campo interdisciplinario de acción entre las áreas biomédicas y socioculturales, con un enfoque holístico y comparativo.10 Su incorporación a la práctica de la enfermería salubrista en Cuba permitiría:

  • Traducir diferentes códigos culturales implícitos en el proceso salud-enfermedad – atención. Estos códigos muchas veces son desconocidos, ignorados o pretendidos homogéneos desde la formación de estos profesionales. Su traducción permite que sea efectivo el diálogo entre los sujetos inmersos en dicho proceso, con diferentes roles y subjetividades. Para la enfermería salubrista sería la vía para comprender las particularidades de las comunidades y lograr un mayor acercamiento a estas. No se puede pretender que la enfermería contribuya, desde su práctica, a lograr esfuerzos organizados de las comunidades si no conoce sus singularidades en lo referente a la percepción de la salud de sus integrantes.
  • Comprender la “otredad” partiendo de su reconocimiento como diferente, inmersa en los espacios de actuación donde confluyen los símbolos, los significados, las creencias y las representaciones de los diferentes actores sociales. La comprensión de la otredad no se limita a la contemplación de lo que la comunidad quiere, necesita o reclama, sino que trasciende hacia la explicación del por qué de los constructos deseo, necesidad y reclamo. Esto implica además, comprender que estos constructos están en transformación constante, y anclados en la historia y en los procesos socioeconómicos determinantes de la salud. En igual sentido, tendrán que ser dinámicas las intervenciones de enfermería.
  • Establecer una crítica a la homogenización de las acciones de enfermería en las comunidades y diversificarlas a partir de la definición de necesidades de salud y de cuidados acordes con los diversos modos de entender y conseguir el bienestar humano por los grupos específicos. Esto supone generar intervenciones de enfermería que, frente a los preceptos universales con que generalmente se conciben y ejecutan, tengan en cuenta las particularidades de los cuidados humanos; de las prácticas preventivas y de promoción de salud; y de la organización de los sistemas y servicios de salud.
  • Desarrollar en estos profesionales la competencia cultural de las prácticas de salud, que significa tener en cuenta la visión particular del mundo de los actores sociales (cosmovisión) y la estructura social (determinantes sociales de la salud) para lograr mayor efectividad en la prevención de enfermedades y en la promoción de ambientes saludables.11 Esto implica adoptar nuevas formas para proporcionar cuidados de enfermería con la finalidad de mantener o recuperar la salud de las personas, grupos, comunidades de acuerdo con sus singularidades.
  • Aplicar técnicas y métodos específicos de esta ciencia para hallar la solución a problemas que tienen que ver con las relaciones y los hábitos humanos.


La sociología en la enfermería de salud pública

La sociología es la ciencia que describe, analiza e interpreta a la sociedad a partir de las relaciones que establecen los individuos y grupos que la componen.12 Surgió como ciencia independiente a mediados del siglo XlX, no porque apareciera un nuevo objeto de investigación, sino porque en otras ciencias sociales surgieron problemas que era imposible resolver por los métodos tradicionales y dentro del marco del sistema de conocimientos existente. En su devenir histórico ha tenido que valerse de diferentes ramas de conocimientos para explicar la dinámica social en torno a temas específicos. La sociología aplicada a la salud o sociología médica (SAS) es una de ellas. Surgió después de la segunda guerra mundial, vinculada a explicar el aspecto social en la determinación de los procesos patológicos y las prácticas de salud.13 Su aplicación en la práctica de la enfermería salubrista en Cuba permitiría:

  • Incorporar en estos profesionales una visión sociológica del mundo que presupone la concepción de la sociedad como un todo único, sistémico, que funciona y se desarrolla con leyes propias. Comprender la sociedad organizada de la que los profesionales de enfermería forman parte y en la que se insertan sus intervenciones será determinante para propiciar y entender las respuestas de sus integrantes ante las acciones que se realicen.
  • Orientar de manera consciente el análisis de las relaciones sociales existentes en la realidad y cómo estas median en la efectividad o inefectividad de las intervenciones de enfermería. Para la enfermería salubrista esto supone comprender que las sociedades no son homogéneas, su conformación incluye grupos sociales que difieren entre sí por sus condiciones de vida y bienestar,14 por tanto las acciones que se propongan deben tener en cuenta esta diversidad. En igual sentido, no se puede pretender una respuesta homogénea.
  • Comprender la conciencia colectiva de las comunidades a su cargo (representaciones colectivas). Esto implica entender las ideas y creencias generales emocionalmente matizadas tanto por su origen como por el contenido y cómo estas influyen en la aceptación o no de las intervenciones de enfermería que se realizan.
  • Explicar sociológicamente los actos individuales y grupales. Esto supone comprender que no siempre está en los individuos las causas de sus respuestas ante las acciones de salud. Implica también entender que el grupo piensa, siente y actúa de un modo completamente diferente que sus miembros si estuvieran aislados. Por consiguiente si se parte de estos últimos no se podrá comprender nada de lo que ocurre en el grupo.
  • Reconocer la influencia que ejerce la representación de los individuos en la construcción de esta profesión y en especial cómo esperan que deban ser los cuidados por parte de los profesionales de enfermería; y viceversa. El imaginario social da forma a la manera en cómo se representan las profesiones, y la enfermería, no escapa a este ideal. Esto implica comprender como las comunidades se representan los cuidados de la enfermería para ayudar a moldearlos, así como conocer la dinámica social que impacta en la práctica de la profesión.14
  • Comprender los factores socioculturales vinculados con el desarrollo de la enfermedad en la comunidad, así como su influencia en la aceptación o negación de las acciones de enfermería que se realicen. Muchos de los problemas de salud que se dan a nivel individual, en realidad son expresión de las condiciones de vida del grupo social al que se pertenece.15
  • Aplicar métodos y técnicas propios de la sociología para el análisis de problemas que tienen que ver con las respuestas sociales a determinadas propuestas e intervenciones.


La filosofía en la enfermería de salud pública

La filosofía representa la búsqueda de las respuestas a temas tales como: el origen del universo, el sentido de la vida, la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, entre otros. Se refiere a las cuestiones más generales del ser y el pensar. Es un compromiso para con la razón, desde el punto de vista de que todo conocimiento o idea debe ser sometido a un proceso de verificación de su veracidad y utilidad. Está dividida en varias ramas: la metafísica, la gnoseología, la ética, la estética, y la lógica. Brinda a las ciencias particulares el punto de partida, los principios para el conocimiento de la esfera de estudio e investigación concreta. En tal sentido su aplicación en la práctica de la enfermería salubrista en Cuba permitiría:

  • Incorporar referentes teóricos diversos (enfoque interdisciplinar) que contribuyan a la interpretación de las respuestas sociales ante las intervenciones de enfermería. Entre ellos, la filosofía positivista que brinda un marco operacional y de postulados basados en las experiencias y la filosofía fenomenológica, que asume una visión del mundo centrada en la conexión entre el observador y lo observado desde el punto de vista de las experiencias vividas y su significado.16
  • Describir fenómenos y explicar las relaciones entre estos, predecir consecuencias de las intervenciones y las acciones de enfermería en las comunidades.
  • Incorporar la ética y el humanismo como una filosofía de práctica y no una doctrina aprendida. Esto supone aplicar sus esencias y supuestos fundamentales que se traducen en respetar los principios y valores éticos de la comunidad.
  • Integrar a la práctica y aplicar el pensamiento filosófico. Esto le imprimirá racionalidad, sistematicidad, objetividad, y trascendencia en tanto se incorporarán conceptos, juicios y raciocinios y no simplemente sensaciones o imágenes como sucede frecuentemente.
  • Razonar de manera lógica para abordar situaciones que se presenten durante la práctica salubrista. Esto implica la aplicación en los análisis de la deducción, inducción y la retroducción17 como métodos para la comprensión del entorno social y para la formación de conclusiones. Los manuales de práctica son útiles pero el análisis ante los fenómenos es más efectivo.
  • Identificar las diferentes corrientes filosóficas que subyacen en las personas y comunidades. Esto permite comprender como es su interpretación de la realidad, así como los comportamientos y las respuestas ante determinadas acciones de enfermería de manera que estas pueden diversificarse teniendo en cuenta esta particularidad.
  • Cuestionar los pretendidos saberes en relación con las propuestas para lograr la organización de las sociedades en función de su salud. El cuestionamiento daría lugar a nuevas propuestas de acciones de enfermería creadas a la medida del grupo poblacional a cargo.
  • Concretar la interdisciplinariedad desde los referentes filosóficos que la sustentan en tanto esta ciencia agrupa lo más general de cada disciplina.

 

CONSIDERACIONES FINALES

El proceso salud-enfermedad-atención tiene un condicionamiento histórico que demanda de la enfermería salubrista en Cuba un avance al mismo ritmo. Los limitados acercamientos que, durante su formación, tienen los profesionales de enfermería en Cuba a disciplinas como la sociología y la filosofía los limitan de realizar una práctica salubrista al máximo de las potencialidades. La antropología no está en los currículos de formación.

Los estudios de post grado son una opción para suplir esta limitación, pero al estar condicionados por los intereses particulares, queda al azar el acercamiento a estas disciplinas.

Si bien la enfermería cubana es protagonista en los logros del sistema de salud cubano, la concepción actual de la salud como producto social requiere que esta integre disciplinas que le permitan desarrollar interpretaciones de la vida social y del mundo desde una perspectiva cultural e histórica para contribuir a la mejora de la salud de la población cubana. Esto implica además obtener una imagen de la realidad que contribuya al alcance de las metas de salud y a mejorar la calidad de la atención.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Rojas F. Salud Pública y Medicina Social. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2009.

2. Toledo Curbelo G. Fundamentos de la salud pública. La Habana: ECIMED; 2005.

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4. Torres M, Urbina O. La enfermería en la Salud Pública Cubana. Rev Cub Salud Pública. 2009;35(1):12-15.

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14. Cárdenas L, Arana B, Monroy A, Garcia M. Cuidado profesional de enfermería. Mexico: FEMAFEE; 2010.

15. Castellano PL. Evaluación de la situación de salud y sus tendencias en grupos de población. En: Rojas F, Márquez M (comp). ALAMES en la memoria: selección de lecturas. La Habana: Caminos; 2009. p 242-60.

16. Colectivo de autores. El oficio de pensar. La Habana: Pueblo y educación; 2008.

17. Marriner A. Modelos y teorías en enfermería. 7ma. Ed. España: Harcourt; 2011.

 

 

Recibido: 9 de julio de 2014.
Aprobado: 23 de septiembre de 2015.

 

 

Nelcy Martínez Trujillo. Licenciada en Enfermería. Máster en Salud Pública. Doctora en ciencias de la salud. Email: nelcynan@infomed.sld.cu

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